Cada día la sociedad demanda con más fuerza a las Universidades la formación de profesionales competentes.
La calidad en la formación profesional depende no sólo de los conocimientos y habilidades que desarrolle en el curriculumuniversitario sino también de los intereses y valores que regulan su actuación profesional.
El amor a la profesión, la responsabilidad, la honestidad constituyen valores esenciales reguladores de la actuación de un profesional competente.
La formación de valores constituye un problema pedagógico complejo solamente comprensible a partir de un análisis psicológico de la naturaleza del valor en su función reguladora de la actuación humana.